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Presente y futuro de Montilla-Moriles

Enrique Garrido, secretario general de la DO Montilla-Moriles.

Las Bodegas y lagares del marco de Montilla-Moriles afrontan una nueva campaña marcada por numerosos retos que analizamos en Agricultura 7 de la mano del secretario general de la Denominación de Origen, Enrique Garrido. El sector se encuentra en un proceso de reorganización y reposicionamiento en el que se atisban tres grandes desafíos: el mantenimiento del sistema de cultivo y la superficie de viñedo; la necesidad de desarrollar el producto para que la sociedad lo perciba y consuma como propio, y, por último, el reposicionamiento de los mercados exteriores.  

Respecto a la situación del sector, desde la DO se lanza un mensaje de tranquilidad respecto a la posibilidad de nuevos brotes de Mildiu «ya que estamos haciendo las tareas para evitar que nos coja fuera de juego», señala el secretario general de la DO, quien también lanza una mensaje de agradecimiento a las autoridades regionales y provinciales por su respaldo durante el pasado año para afrontar una campaña que se vio recortada en un 50% por efecto del hongo. Esta percepción varía con respecto a la actitud que se percibe desde Bruselas, «donde lo que se decide no tiene absolutamente nada que ver con la realidad del campo», manifiesta Garrido. 

Promoción, turismo y gastronomía

Respecto al segundo reto, desde la DO se desarrolla una apuesta clara para adaptar la oferta a la demanda de un público que reclama productos más suaves y con menor graduación alcohólica. La Cata del Vino recientemente celebrada en Córdoba ha sido una muestra de ellos, con la inclusión de vinos espumosos o vermuts en la oferta de productos de un evento que también se ha adaptado a las circunstancias con una visión más promocional y menos masiva. El sector necesita conseguir que la sociedad perciba como propio el trabajo del campo, dignificar la profesión del agricultor y conocer mejor lo que «tenemos a 40 kilómetros y no sabemos lo que es», señala Garrido. Para ello es fundamental desarrollar el enoturismo y aprovechar el tirón de Córdoba. «Debemos tener en cuenta que el sector nunca se ha dedicado al turismo y ahora está adaptándose poco a poco», señala el secretario general de la DO, quien ve claro que es básico aprovechar el binomio «territorio y vino». En este sentido, sí destaca la sensibilidad y el cambio que se ha producido en el sector hostelero con respecto al papel del Montilla-Moriles en la gastronomía cordobesa.

Mercado exterior del Montilla-Moriles

Finalmente, el último desafío que afronta el sector del vino cordobés es el relativo a las exportaciones. «A pesar de que debemos felicitarnos de que nosotros vendemos el 65% de nuestra producción en Córdoba», afirma Garrido, » porque es necesario volver a ganar peso en el mercado internacional, en el que hemos pasado de vender un 80% a sólo un 9%». Al respecto, y dadas las dificultades del mercado de EEUU por la política arancelaria de Trump, desde la DO se apunta a provechar el mercado que  se abre con el acuerdo Mercosur, al tiempo que se mantienen las ventas en Europa y en el Reino Unido. Finalmente, la oportunidad de aprovechar el mercado asiático es importante, con Japón y China a la cabeza.

De todas estas cuestiones hablamos en una nueva edición de Agricultura 7, cuyo enlace os dejo aquí abajo.